Quiénes somos

Una Voce Puerto Rico es una organización de fieles que tiene por objeto salvaguardar el rico patrimonio litúrgico de la Iglesia Católica Romana y la promoción de su uso en la vida sacramental de la Iglesia en Puerto Rico.


La Federación Internacional Una Voce

Una Voce Puerto Rico es un capítulo afiliado de la Foederatio Internationalis Una Voce.

Los objetivos del movimiento Una Voce son:

1. Trabajar como un movimiento de laicos católicos para una restauración orgánica de la Liturgia de conformidad con su naturaleza dentro de la tradición latina.

2. Asegurar que la Misa católica romana tradicional, codificada en el Misal Romano editado por S.S. el Papa Juan XXIII en el 1962, se mantiene práctica y canónicamente como una de las formas de celebración de la Eucaristía que son reconocidas y respetadas en la vida litúrgica universal.

3. Obtener la libertad de uso para todos los demás libros litúrgicos romanos que consagran anteriores formas litúrgicas de la tradición latina (cf. Ecclesia Dei, n.5)

4. Salvaguardar y promover el uso del latín, el canto gregoriano y la polifonía sacra en la Iglesia Católica Romana.

5. Fomentar el establecimiento de parroquias o capellanías no territoriales que utilicen exclusivamente los libros litúrgicos editados y utilizados en 1962.

6. Servir a la Iglesia, ayudando a los miemrbos del movimiento a través de su apostolado, a que todos los Christifideles puedan comprender mejor y participen mós plenamente en la liturgia católica tradicional como una acción sagrada.

Una Voce lleva su misión en plena obediencia al Magisterio de la Iglesia Católica, al Sumo Pontífice y a los Ordinarios locales.


El nombre «Una Voce», latín para «una voz», viene del Prefacio de la Santísima Trinidad, que anuncia que nosotros vamos a cantar el Sanctus a una voz con los ángeles. Ciertamente, si se preserva el latín en la liturgia, todos los católicos de rito romano estaremos cantando y orando a una voz.






Misa Solemne con Obispo («Pontifical»). Una Voce Austria.


La Misa Tradicional

¿Qué es la «Misa Tradicional»?
La misa tradicional es la que se celebra según el rito romano tal como publicado en el 1962. Esta misa pasó de generación en generación desde por lo menos los tiempos del Papa San Gregorio Magno (ca. 590 d.C.) hasta los nuestros, por eso el apelativo de «tradicional». Ésta fue codificada en los tiempos del Papa Santo Pío V y el Concilio de Trento (ca. 1570 d.C.), y fue celebrada por todos los católicos de rito romano hasta la promulgación del Novus Ordo Missae en el 1970.

A la misa Tradicional en Latín también se le conoce como Tridentina, Gregoriana, de San Pío V, Forma Extraordinaria del Rito Romano, Misa Latina, Misa Preconciliar (antes del Segundo Concilio Vaticano), Misa Clásica, uso antigüo y la Misa de Siempre.

«Oráte fratres»
«Oráte fratres». Caccioppoli.

Si fue el mismo papa el que promulgó la misa nueva, ¿no es desobediente celebrar la tradicional?
No, no es desobediente. Como afirmó Su Santidad Benedicto XVI en el motu propio Summorum Pontificum: «Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial». El papa es sólo el custodio de la liturgia; es el Espíritu Santo el que es su dueño y señor.


¿Cuál es la diferencia entre la misa tradicional y la misa regular?
Hay varias diferencias entre la misa tradicional y la que se celebra ordinariamente. Entre las más obvias están que se celebra en latín, que el sacerdote da cara al altar y no a la congregación y que se recibe Comunión de rodillas y exclusivamente en la boca. Sin embargo, vale recalcar que, técnicamente, ¡la misa ordinaria también se puede celebrar con estos elementos!

Entre las diferencias más esenciales entre la misa tradicional y la ordinaria están: antes de tocar el altar, el sacerdote y monaguillos dicen las Oraciones al Pie del Altar; el sacerdote dice su Confiteor y sus varias oraciones preparatorias para la Comunión aparte; hay más repeticiones poéticas, por ejemplo en el Kyrie; el sacerdote o el diácono dicen todas las lecturas; el coro canta mientras el sacerdote sigue orando; no hay rúbricas para la congregación; gran parte de la segunda parte de la misa se pasa en silencio; nos arrodillamos todos al recordar la Encarnación en el Credo; si es cantada la misa, se tienen que cantar todas las partes; al final de la misa, el sacerdote recita una parte del Evangelio según San Juan, capítulo 1.

Los calendarios de cada forma también son distintos. En el de la misa tradicional, el ciclo de lecturas es de un año en vez de tres, y se honran varios santos y fiestas que fueron eliminados del calendario de la Forma Ordinaria. Por otro lado, como se ha tenido que congelar el calendario tradicional como estaba en el 1962, no se le han añadido los santos canonizados desde ese entonces.

La diferencia medular entre ambas formas se ve en su historia - y es que la misa tradicional fue forjada poco a poco a través los tiempos, mientras que la misa ordinaria nació del esfuerzo de un grupo de hombres específico en un lugar específico, aunque basándose en un rito que heredaron.

De cara a Dios
De cara a Dios. ICRSS Chicago.

¿Por qué el sacerdote le da las espaldas al pueblo?
En realidad, decir que «el sacerdote le da las espaldas al pueblo» es poner las cosas al revés. Mas bien, el sacerdote y el pueblo dan juntos cara al Dios más allá del altar. Es como si el sacerdote fuese el guía en una peregrinación hacia Jerusalén eterna.

Además de su rico simbolismo, esta posición tiene las ventajas prácticas de permitirle al sacerdote concentrarse en comunicarse con Dios y de aminorar la tentación de que él monte un «show» para la congregación, que entonces se convertiría en audiencia en lugar de pueblo orante.


¿Cómo voy a entender si no sé latín?
Proveemos material latín-español para poder seguir la misa. También es buena idea estudiar la misa por cuenta propia, usando los recursos que hay en línea. Si está acostumbrado a la misa ordinaria, ya sabe la traducción de muchas de las oraciones en voz alta de la misa tradicional; y aunque le animamos a decir las respuestas en latín, no es obligatorio y las puede ir aprendiendo poco a poco. La homilía se predica en español.

Pero este miedo al latín es, en realidad, el miedo a lo desconocido e incomprensible. Nosotros en el mundo moderno queremos entenderlo todo, especialmente ahora que gracias a la Internet hay infinidad de conocimiento en las puntas de nuestros dedos. Con todo esto, sin embargo, ¿quién puede entender el misterio de la Trinidad? ¿El nacimiento virgen? ¿El pan hecho carne en la Eucaristía? En el núcleo de nuestra fe, en el corazón de la misa, está el misterio. Hay que aprender a encontrarnos con lo que nuestras mentes no pueden comprender, hay que aprender a no entender.

Devotamente arrodillados ante el Sacramento
Devotamente arrodillados ante el Sacramento. ICRSS en África.

¿Por qué todo el silencio? ¿Y por qué el coro sigue cantando mientras el sacerdote dice otras oraciones?
El silencio sirve de velo para las oraciones más sagradas de la misa. En la antigüedad, cuando empezaba la segunda parte de la misa o «Misa de los Fieles», se tenían que ir los presentes que no fuesen cristianos bautizados todavía (por eso la primera parte se conoce como «Misa de los Catecúmenos»). Eventualmente la Iglesia creció demasiado para implementar esta práctica, pero como quiera se entiende como necesario proteger esas oraciones sagradas. Para este fin, en Oriente se desarrolló el iconostasio, que es una pared cubierta de iconos sagrados que divide el santuario del resto de la iglesia. En Occidente, en lugar de una barrera visible, usamos una barrera auditiva - el silencio.

También se puede comprender el silencio echándole un vistazo a la interacción entre el sacerdote y el coro. El coro, esencialmente, canta por encima de las oraciones del sacerdote - contrario a la misa ordinaria, en la tradicional el sacerdote siempre tiene que decir el Gloria, el Credo, etc., lo esté cantando el coro o no. El coro entonces se considera como una capa de adoración adicional a la acción del clero en el santuario; las oraciones de los unos y los otros llegan como en sucesión de olas hacia la presencia de Dios en el cielo.

Los fieles, entonces, podemos aprovechar el silencio para unirnos a esta sucesión de olas de oración. El Papa Santo Pío X recomendó orar las oraciones en el misal, pero también se puede orar las propias suyas o meditar sobre el misterio de la Misa. Una bonita costumbre es leer una página o capítulo del Libro Cuarto, «Santísimo Sacramento del Altar», de La Imitación de Cristo antes de comulgar.


¿Por qué no hay lectores laicos en la Misa Tradicional?
Las lecturas y todo lo que sucede dentro del santuario tradicionalmente es tarea del clero. Los reformadores de mediados de siglo XX pensaron que la forma de hacer que la congregación participara más en la misa es que hiciera lo que el clero hace - esto es un gran error. ¡No sólo los que están sirviendo en el santuario o cantando en el coro participan en la misa! Los laicos en la congregación participamos en la misa a nuestra propia manera que es distinta de la del clero y la del coro. Como el Papa Benedicto XVI aclaró, la frase «actuosa participatio» en el documento sobre la liturgia del Concilio Vaticano II se entiende mejor no como participación activa en el sentido de actividad externa, sino como participación consciente, lo cual se trata de la disposición interior. No se participa más por estarse moviendo más y hablando más - el propio celebrante puede recitar las oraciones de la Santa Misa como el papagayo, si no cuida su disposición interior. Lo que cuenta es adentrarse espiritualmente en los sagrados misterios de la Misa.

Recordemos la historia de María y Marta, donde María eligió sentarse a los pies de Nuestro Señor para escucharlo mientras Marta se afanaba, y Nuestro Señor dijo: «a la verdad que una sola cosa es necesaria. María ha escogido la mejor suerte, de que jamás será privada» (Lucas 10, 42).



Parte de nuestra herencia hispana
Parte de nuestra herencia hispana. Rorate Caeli.

Según voy entendiendo la misa tradicional es muy diferente, ¿acaso no me voy a perder?
Es común perderse la primera vez: ya que no va a saber en qué parte de la misa están, si tiene que estar sentado, parado, arrodillado o qué, o si puede decir una parte o le corresponde al sacerdote. Además, ya cuando se haya acostumbrado a, digamos, la misa rezada, se va a encontrar con una cantada y se va a perder nuevamente.

Pero tampoco es para asustarse. La estructura general de la misa tradicional y la ordinaria es casi idéntica. Puntos que va a identificar fácilmente incluyen la homilía, a la cual le va a seguir el Credo (en domingos y fiestas mayores) y luego el Ofertorio, etc.; la elevación mayor en la consagración, silente pero marcada con campanas y visualmente inconfundible (véase la foto al tope); y la comunión de los fieles. Lo demás es cuestión de práctica, al igual que fue gradualmente, aunque no lo recuerde, que se acostumbró a la misa ordinaria.

Lo más importante es no apurarse mucho por saber qué exactamente está pasando en cada momento, y concentrarse en unirse al Sacrificio orando y adorando. Le recomendamos leer esta anécdota: «La Misa Tradicional es más fácil que la Novus Ordo».

El ambiente como tal en una misa tradicional sí puede que sea totalmente diferente a lo que usted está acostumbrado - ¡pero así es que debe ser!




Muestra de composiciones musicales de Ave Maris Stella, himno tradicional cantado en el oficio de Vísperas en fiestas marianas, a través de las épocas. De izquierda a derecha: del franco-flamenco Guillaume Dufay (siglo XV), del español Tomás Luis de Victoria (1581), del húngaro Franz Liszt (ca. 1865), del noruego Trond Kverno (1976). El himno como tal data de por lo menos el siglo IX.





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